Expresión Libre

lunes, 7 de abril de 2014

La fábula del perro y el lobo

 
José Ildefonso Ruiz Esparza
 

En medio del bosque, meditaba un lobo la diferencia entre un lobo y un perro casero. El lobo decía para sí mismo: -Soy un lobo, imponente y fuerte cazador, mis aullidos son capaces de susurrarle a la luna, y mi jauría es más peligrosa que cualquier peste bíblica descrita. SOY GRANDE E IMPONENTE LOBO CAZADOR. Y el perro, el perro... solo mueve la cola cuando lo inunda la alegría de ver a su amo.... ¿qué tiene de importante tener un amo? Camina a su lado, y adopta humanos como manada. No caza, porque el gran humano le da de comer. ! Vaya holgazán ¡sería capaz de enfrentarme por defender a los que no son su raza. Perro traidor. Es tan parecido a su amo, que no entiendo por qué no regresa al bosque, aquí, sería el imponente perro cazador. El perro solo tiene amor, y perdió su manada por una familia. Yo soy el lobo, el gran e imponente lobo cazador. Solo necesito dominar mi manada, ser un líder impetuoso, y valiente. Al pasar los días, el lobo fue destronado por un lobo más joven y fuerte, mientras que al perro, le compraron una casa nueva, y le dieron un trozo de carne fresca.

El fondo de tu boca

 
Paola Llamas Dinero


Toco el fondo de tu boca,
cueva plagada de pájaros y plumas,
toco el fondo de tu boca que está inundada de palabras vivas
(Fellini-felino y el circo)
Tú y el cine,
ojo y la ventana de la habitación,
yo en la cama y los binoculares puestos.



Brama brutal bestia bregada y briosa,
animal gemido,
manos de olas en el interminable mar que se derrama,
no sé qué, no sé cómo,
toco el fondo de tu latido y el beso
llovizna, no llueve,
viento cachondo por la ventana,
baile de locos,
tú y el cine,
yo en la cama y el viento por la ventana.

Ser humano.

Frágil nombre de hombre-verbo-gerundio,
estoy contemplándote, verbo,
deshago mis ojos y formo pupilas marchitas para verte,
cae luz negra en tu luz,
deshago mis manos y formo tentáculos plateados para tocarte,
te contemplo verbo, no te toco.

Brutal bestia,
de dónde has salido,
de dónde se formó tu carne divina
y tu alma de animal sagrado.

Tú y el cine,
te observo, como observo a los pájaros en la calle,
como observarte desde una colina,
como observar el universo que te compone,
como ver circo, spaghetti y cine,
te observo felino desgarrado
desde la profundidad de mi no sé qué,
de mi no sé dónde;
desde mi ignorancia de tu origen,
en las clandestinas lecciones de cine,
de qué sé yo, de quién sé cuánto.

Toco el fondo de tu boca y es una lluvia de verano,
un palpitar, un esperar, chorro de luz neón en Tokio,
un húmedo beso, ruidoso,
llueve en tu boca,
llueve abismo de abismo de tu infinito,
vuelan los pájaros en parvadas en tu boca,
toco el palpitar en humo,
te contemplo.

Entre tú y el cine hay todo,
entre yo y las palabras hay un hoyo profundísimo que te evoca,
entre las palabras y tú hay una caricia caliente,
un hoyo profundísimo, es decir todo,
es decir las palabras son una caricia caliente,
un viento cachondo,
una luz neón y un no sé qué y no sé cuánto;
no sé dónde,
pero toco tu boca mientras te contemplo
y hay pájaros y plumas,
hay palabra, tu verbo y llueve.

Vas siempre conmigo

Saturnino Ruiz Roque

Aun guardo en el recuerdo tu porte, tu figura, tu caminar sereno por la calle,
a tu encuentro salir quise en aquel instante arrebatado por tan fino encanto,
aquel vestido tan hermoso, color de jacarandas, mi corazón latía fuertemente
ganó la razón y te dejé pasar, y a la iglesia dirigí con más nostalgia ya mi paso.
Te vi doblar la esquina al templo con paso ligero y armonioso caminar el tuyo;
por hablar y escuchar de tus labios flor de cerezo y tu voz vibrantes melodías,
tan segura de ti misma, porque tanta tristeza al verte, cuanto hubiera dado yo
sentir tu presencia embriagándome, dicha paz e ilusiones tantas veces sentidas.
Ya de aquel lejano recuerdo, guarda mi corazón, tú ardiente lozanía a mis días,
mi mente borrar no puede tantas cosas sucedidas, aquellas miradas furtivas,
mi espíritu goza noche y día la vida larga y del amor cosas siempre tan breves.
Tus ojos siempre insondable abismo y que se ocultan tantas veces mis sentidos,
 
tu voz y cuerpo claro, tus ojos de ágatas, pregunto siempre a solitarios vientos
si me extrañas, si a ese caudal de vivos sentimientos en las noches me recuerdas.
Atrevida, audazmente, tu presencia aún me ha quemado las sangrantes heridas,
afuera llueve copiosamente, a pesar de sentirte tan cerca estás de mi tan lejana
y contemplo a través de mi amplia ventana del cristal, que empapa intensamente,
te recuerdo y siempre en estos días plomizos y lluviosos, vagan mis sentimientos
y la mirada fija al infinito, anclado y solitario en la soledad íntima de mi alcoba,
me preguntaré si valió la pena amarte tanto o ser correspondido eternamente.
El corazón sangra por un amor que cautiva y conmueve, hoy a las altas colinas
vuelve la vida, donde quiera que vayas, en dondequiera que estés, serás mi amada,
aun cuando por razón, nunca podamos por diversos motivos nuestras vidas unir.
He caminado por contemplar paisajes, siempre que llueve, de verdes tan diferentes
se visten y engalanan, planicies y valles, los impenetrables abismos, pastos pinta,
que por mí el haberte conocido y nuevamente visto ¡me basta para el amor sentir!

Un día en la escuela

 
Jesús Alfonso Silva Iñiguez

Un día en la escuela como cualquier otro decidimos ir a un bar para no dejar pasar el fin de semestre; no teníamos ninguna cosa por hacer con el fin del curso y el evidente desempleo que impera en los estudiantes de escuela pública. Pensamos rápidamente en los bares de la cercanía a la escuela pero decidimos ir un poco más lejos, una especie de despedida anticipada de la carrera. Llegamos al palacio lácteo donde conversamos de lo que esperábamos en un futuro cercano, la verdad es que los planes parecían buenos pero años después nos dimos cuenta de que las cosas pasarían de otra forma. Éramos un grupo pequeño de siete u ocho alumnos. Nos mirábamos y veíamos en los otros lo que queríamos ver. La verdad es que no éramos ni de lejos los mejores estudiantes universitarios y eso se debía en parte a que la escuela tenía un nivel muy bajo se encontraba entre las últimas a nivel nacional. Como era de esperarse el lugar de la reunión era una de esas casonas viejas del centro con una historia interesante. Todo remitía a otros tiempos. Pero eso era lo bueno del lugar porque de alguna forma nos sentíamos como personas fuera de época con nuestras vidas dedicadas a algo tan arcaico como la literatura. Ese día no sé porque razón decidí ir de traje a la escuela lo único que no usé fue la corbata por no contar con una. La velada pasó rápido sin sentirlo platicamos nos tomamos fotos todo lo que ameritaba la ocasión. Recuerdo que el novio de una de las compañeras llegó poco después de nosotros tras una llamada de mi amiga, él era un actor de teatro alternativo un buen tipo, siempre parecía estar analizando todo y esa no fue la excepción, notaba desde mucho antes que los demás que yo estaba interesado en una de las compañeras y que me ofrecería a pagar por lo que consumiera y así fue. Terminada la comida él se acercó muy discretamente a mí y me dijo:

- Toma tengo una ficha para el tren de sobra.
- Gracias – le dije y la guarde-.
- La vas a necesitar –dijo-
Yo noté que se daba cuenta de lo que ocurría que yo por quedar bien pagué la cuenta de mi amiga y que no me quedaba mucho dinero en la bolsa. Nos despedimos todos y caminamos hasta el tren yo me fui con la amiga en cuestión en el tren. Esa misma noche me le declaré. Como era de esperarse me dijo que no y me rogó que no la siguiera molestando con eso. Todo pasó en unas pocas horas pero no dejé nada a la suerte, parece que esa es mi forma de actuar, tomo decisiones impulsivas pero en este caso ameritaba la declaración pues la pospuse por muchos años. El resto de la carrera fue muy incómodo pues siempre me tocaba con la dichosa compañera en las clases por más que trataba de tomar las que ella no tomaría, creo que esa es una muestra clara de que no conocía lo suficiente a la chica y que la idea de andar con ella era sólo eso, una idea de las muchas que tuve durante mi época de estudiante.


Gustavo Miramontes

La vida es muy corta
no la gastes viviendo
la vida de los demás.