Expresión Libre

viernes, 16 de octubre de 2015

Un minuto de palabras en honor a un atropellado / Paul Carrillo


El agua es una aquí y en Marte| pero no es lo mismo una gota de sudor que una lágrima fría
o la palabra líquida que canta una entrepierna
                                                         entonces el hombre y la mujer como una gota que escurre
al aire le importa lo mismo un suspiro que cinco estornudos| el lenguaje es un estornudo
una muchacha tibia me dijo alguna vez que la vida es un rompecabezas de piezas redondas
me dijo que dios es un rompecabezas| ahora estoy inmóvil frente a un hombre atropellado
ha perdido todo rastro de elegancia| una jardín se le ha escapado de los ojos y yo pienso en la distancia entre él y yo
a cuantos atropellamientos estaré de ser él| a cuantos poemas estará él de ser yo| así el agua
gota indescifrable| pedazo de tristeza o de lujuria|                                   así cada hombre
segmento de una historia tiernamente estúpida| hoja en blanco que alguien hecho de piezas redondas siembra con palabras| que encadena su boca dulcemente a otra boca
y deposita lunas palpitantes en sus manos porque sí| así cada hombre hoja en blanco que esa mano engendra en el sentido
y después arranca.

“Déjame entrar” / Vidal Uribe


Las normas médicas (me condenaron)
en primer término a no tener sexo
igual que el prójimo,
incluso antes de la experiencia sobrenatural:
la delgada, la delgada, la delgada
cosa -Incurable-
sustraída
del espíritu irracional
hundida en un secuestro agónico,
rogaba moverse del círculo.
Hay horrores homicidas en aceptar
esa interpretación
y puedo oírla
en cada juicio
en cada sacrilegio
aquellos que lo persiguen
en un crimen incomprensible.
¿Acaso no hay liberación, Hijo de la naturaleza,
en dar luz y vida a lo que lleva
tu nombre
tu memoria
y tu cuerpo?
¿Y sí esa extrañeza
en mi cuerpo,
esa sensación de condena
y sombra
esta comunión poética,
realizará de verdad
lo que los hombres llaman re-creación, origen, manantial?
¿Acaso?
¿Acaso podría entrar?

Mujer soñada “Soneto” / Saturnino Ruiz Roque


Te escribo tristemente, desde mi alma doliente
Las sombras de la noche aumentan, más esta pena
Una noche más sin ti, pasaré nuevamente
Errante el tiempo corre, como reloj de arena.

¿Por qué pienso tanto en ti? siempre estás, ¡tan distante!
La noche envuelve entre sombras, ¡las calles sombrías!
Cuanto debate el corazón, siempre inútilmente
El tiempo está triturándome, sin tus caricias.

De qué sirve amarte tanto, si estás tan lejana
Mi vida triste, contempla en el cielo, tus ojos
A lo lejos, se ahoga en silencio mi amargura.

Transcurre mi vida, sin sentido aun se afana
Eres como los astros, si de mí estas, tan lejos
Dame, mujer hermosa, ¡de tu alma, su ternura!

Brayan Reyes


Dibujo: Luis Briones