Expresión Libre

martes, 22 de enero de 2019

Samuel Rodríguez


This is about life
About flesh
The think will become
The sun is enougth
Come out
Lets sing another song
Pure song
About the distance

Apartaré del cielo / Saturnino Ruiz Roque


Soneto 10

Apartaré del cielo, tus ópalos distantes
Entre la fragancia, del aroma de los bosques
Si al balcón, de tu casa lleva el viento entre luces
Al transparente cristal de tu ventana lucientes.

Crepúsculos sombríos, como soles nacientes
Entre el abismo a tus pupilas iridiscentes
Todo, tu cuerpo armonía de astros relucientes
¡Y bajo que sendas, bebí tus labios triunfantes!

¡Somos como río y el tiempo, solos, silentes!
Tu cuerpo, tu figura, siempre en sombras y luces
Al rodaje nuestras vidas con incertidumbres.

¡La noche, espesa de estrellas lejanas, no dices!
¡Sumerjo alma entera entre infinitos abismales!
¡Nada espero amada solo, miradas ardientes!

Siete veranos / Juan Amador Gaya



Tres de vaivén y cuatro fijos. Entre Minerva y Tecate hay mucha distancia, sueños, anhelos y complexiones distintas pero amabas conducen los hermosos pies que anuncian paz, las buenas nuevas en este juego llamado vida donde brincamos de las ramas a las raíces y de nuevo volvemos al columpio a pasearnos y reímos, lloramos, caemos, nos levantamos una y otra vez hasta que nuestra línea de plata es alumbrada con esa luz ámbar, la zarza otoñal que anuncia nuestro noviembre. Esa penúltima estación de este tren vivencial.
El tiempo es un montón de granos de arena tratando de pasar por un pequeño cuello para escaparse de un sitio a otro idéntico, sin perseguir, ni comer y mucho menos curar a nadie. Solo busca pasar y pasa.
Con palabras se construyen muros con balcones y puentes llenos de flores o espinos. El tiempo no perdona, Dios sí. El Altísimo es padre de cronos, sube y baja de la locomotora en la estación que le place, desde otoño a verano ha visto ya todos los destinos, futuros colectivos e individuales y aún así sus palabras siguen moldeando nuestros eternos interiores como cuando el barro esta flojo y las manos presionan para dar forma. La palabra sigue construyendo puentes, el verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Sigue habitando entre nosotros.
No importa el ludus, importa el maestro que adiestra las manos, que rastrilla la arena cada día presentándonos una oportunidad virgen como si fueran sabanas limpias listas para usar. Importa decir al final he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

Alejandro Farías


El fuego nos habla
de faros infinitos
en telúricas mareas
ensortijadas
en lejanos laberintos.
Callejones de olas
sobrevolando el sueño
de ser uno
con el todo.
Caminando hacia dentro
abrevando del viento
el manantial insurrecto.
Respirando el deseo
los dados caen
y jamás tocan el suelo…

Candado desnudo / Jair González



Otra vez no somos nada...
en un, ahora
cuando era, mientras encajabas
las uñas de leona
en mis antebrazos inermes,
y jadeabas gemibunda y,
despiadada,
sólo así somos... desde que nos encontramos.
esporádicos amantes
amigos, antes de la helada
de éste, invierno incierto y perenne.
La sabana impregnada de preámbulo
tras la fricción de mis manos,
locomoción de mis instintos vanos.
Frotación escandalosa de un ciego sonámbulo
y como los vasos se rompen, nos derramamos
en la cama.
perdidos, triturados en orgasmales sombras,
de órganos muertos y resucitados,
desinhibición
fortuita carne puntos G
dualmotríz maquinando
el desquicie Lascivo de tus dedos,
postra mi ser entre locura y cordura.
Saliva, desplegada,
entreverada en la absolutes libidinal
de tu demencia
indecente.
La brama de mi boca enjaguada
en un géiser de la desfachatez
y desnudez de alma profanada,
atrevimiento en está vida tan corta...
rota,
moral destartalada
supralógica mente revestida.
Eviterno candado desvirginado.