Expresión Libre
viernes, 26 de junio de 2015
Delicados / Elena Aguilar
Tres años pasaron
tu fumaste un cigarrillo
yo escribí dos versos.
Parece tan poco.
No recuerdo la última vez que te vi en sueños,
ni mi desayuno del día de ayer,
culpo al alcohol por las lagunas de recuerdos
que no puedo llenar de nada más que ácido.
Somos una farsa, ¿qué tan malo puede ser?
Caminamos juntos por las calles naranjas
el cemento húmedo nos cala los huesos,
cual héroes entre miradas de desdén.
Fue en una de esas calles donde me encontraste
fingiendo tener una vida suburbana,
haciendo como si nada estuviese pasando.
Durmiendo diez horas y llorando ocho.
Llevabas en la espalda las marcas de la guerra,
guantes sucios después de una pelea,
manchas oscuras en el cuello
Como salpicaduras de muerte.
Tu piel sabía a violencia musical
que me embriagaba entre el calor.
Mi piel, hasta donde recuerdo
destilaba lágrimas de tinta.
Recuerdo aquella noche en el jardín
bajo la luna ensangrentada,
dijiste que nadie haría por mí lo que tú.
Y tenías razón, nadie podrá
reconstruirlo todo, tan rápido.
Lenguaje turbio / Juan Amador Gaya
Siempre hablaron lenguajes distintos, aun así se entendían.
Ella hablaba solo lo necesario, siempre objetiva, culta y de gustos refinados. Tenía una forma sensual hasta de caminar, su vientre jamás supo hincharse por ninguna razón. Poseía una vasta agenda colaboradores en su red de aseguradora. Portaba con exquisitez 45 otoños, en su rostro se leían líneas de profunda soledad. Soledad sosegada de cuando en cuando por él.
Él comía en cualquier puesto callejero, su lenguaje florido era su carta de presentación, lo más serio que había leído alguna vez fue "El Kalimán". Su aspecto era algo descuidado aunque poseía una ligera magia con su sonrisa. Su vida giraba en torno a venta de refacciones automotrices, su corazón era un enorme casillero. Vivía conforme le pintara el momento, disciplina de ninguna especie, más sus pupilas titilaban constantemente cierta tristeza. Su paliativo irregular era ella.
Ellos se conocían poco, se limitaban a preguntarse, dejaban en el tintero esas muchas cosas que se imaginaban. Era mejor así. Se arrebataban carnalmente luego neutralizaban con ese lenguaje turbio. El silencio.
Te miro…/ Carlos Islas
Te miro desde lo profundo de la soledad,
En una soledad que no soportas,
Te miro desde el sur del sufrimiento
Hasta el norte del placer que no conoces,
Desde el este que es tu futuro
hasta al oeste de tu pasado
Te miro…
Te miro y veo tu incomprensión ilimitada
Tu entendimiento limitado
Tus risas de lágrimas
Tu hablar sin decir nada
Tu caminar sin rumbo.
Te miro…
Miro tu búsqueda constante,
Miro cuando encuentras y festejas
Miro tu callar y aprender,
Miro cuando miras y entiendes,
Miro tu jugar el juego,
Miro cuando te la crees,
Miro tu no creértela.
Te miro…
Te miro en el silencio de tu soledad,
En la euforia de estar en comunidad,
En sístole y diástole de sentimientos,
Libertad y esclavitud de pensamiento
Te miro…
Construir y destruir (ciclo) de tu vida
Vivir y morir curso inevitable
Como el gozar y sufrir
Despertar y dormir
Te miro…
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