Expresión Libre

sábado, 21 de junio de 2014

Cuarentena


Juan Amador Gaya



 

Guardas bajo tu piel

un paraíso  cubierto de deseo

y desatas la pasión más oculta

que hay en mi

quisiera acariciarte

como cuerdas de guitarra

mis manos o corcheas

distribuirlas en el pentagrama

de tu armonioso cuerpo.



Quiero así, sin avisar

sin permiso alguno

introducirme en tus eróticos

y cálidos sueños

abrazar tu lecho

que la braza de tu calor

nos consuma al despertar.



Regálame tus madrugadas

que antes de rayar el alba

la yema de tus dedos

hagan una sinfonía

intuyeme un concierto

con el fulgor del toqueteo

termina con el preámbulo

e incursiona en mis manos

el fundir de nuestros cuerpos

con caricias de labios

y bebas así cada parte de mí.



Te espero...

El gato que se comió a la gata

 
Engel Islas



El gato negro que habita en mi azotea no es mío, ni de mi madre o hermanos. Es un gatucho de Nadie. Y se comió a la gata. Así que, como es negro, le decimos "El viudo negro". No pica pero sí araña muy feo, deja marcas. Yo sugiero a mis padres que nos comamos al gato en venganza de que él se comió a su novia gata. Pero ellos dicen que no, los gatos no se comen.

-¿Y por qué el gato se comió a la gata? –pregunto.

Mi madre explica:

-El gatito del techo no puede bajar porque no tiene dos patas. Le dio hambre y se comió a la gata.

-¿Y qué tiene que no tenga dos patas? Puede comer pajaritos. ¿Por qué se comió su novia?

-No sabemos si los gatos consideran a las gatas como sus novias –dijo mi papá riendo-, pero un gato sin dos patas no es buen cazador de pájaros ni de ratones.

-¿Y por qué no le dan whiskas o leche? –pregunto.

Mi madre responde:

-Porque es un gato de nadie.

Y así he pasado estos días, esperando que venga Nadie y alimente al gato que se comió a la gata que era su novia aunque papá dice que no. Me da tristeza que no tenga dos patas y nomás se arrastre por el techo en las noches, llorando. Estoy seguro que sus lágrimas son por la gata que se comió, ha de ser feo eso. A lo mejor le hicieron daño los pelos.

El trampas

Jesús Alfonso Silva Iñiguez



Un día en que no teníamos nada que hacer en el receso decidimos jugar una partida de póker, pero no contábamos con una baraja completa y decidimos usar una pluma para completar de las dos barajas una. Minuciosamente fuimos completando la baraja todos trabajábamos como un grupo de duendes en época de navidad. Por fin terminamos. Es tiempo de jugar, poco a poco nos fuimos acostumbrando a la baraja hechiza que hicimos y pensamos en ponerle sazón apostando con monedas de muy baja denominación que regularmente estaban destinadas a la compra de cigarros sueltos, en la tienda que está enfrente de la prepa. Jugamos varias manos pero yo perdía cada vez más, nunca he sido un buen jugador, pues me engrano y no soy capaz de detenerme sigo apostando sin pensar claramente. Pero ese día tenía literalmente un as bajo la manga, un as , un rey una quina ; lo que yo quiera, porque junto a mí estaban las cartas sobrantes de la baraja y la pluma con la que las marcábamos. Así que cuando la mano siguiente se repartió yo no tuve ningún reparo en cambiar una carta por otra y así lo hice sin titubear, nadie por extraño que parezca notaba que yo escribía sobre las cartas y gané bastantes juegos. No procuraba ganarlos todos porque sería evidente aunque la verdad mi trampa fue descarada de todos modos. Por fin alguien notó que las cartas se repetían y empezó una discusión:



 
No la chinguen quien está marcando las cartas – Dijo el Charmin –.
El Brócoli lo secundo. Mendigos tramposos.
A mí se me hace que fue el Beto – dijo Chorch –.
¡Qué pendejo! – dijo el Orson –.
A lo que Beto respondió:
No la chinguen yo no fui.
Y todos empezaron a decirle a Beto:
¡Mendigo trampas!
La neta que tramposo.
Ya te vamos a decir el trampas.
Yo no pronuncié palabra para que no sospecharan, el único que se dio cuenta fue el ahora llamado Trampas. Es curioso como después se descubrió que yo era el de las trampas, pero el apodo se lo quedo el buen Beto, que desde ese día es más conocido como "El trampas".

Fin

Un beso de promesa


Romiro



Un beso, en la tierra de Temacapulín

perdura para toda la vida y más allá

es una promesa en vida

de que sus hijos ausentes, regresaran

el beso de promesa

es sepultado

por una lápida de agua

construida por zapo-pillos

así.

el beso, es fugaz en Temacapulín

viaja con el agua a tierras lejanas

que no comprenderán la promesa de amor

entre

los hijos ausentes y Temacapulín

la lapida

será, sorda y fría

ante; la tristeza, el llanto, la impotencia, el dolor,...,
 
la desgracia

de los hijos que regresan

la lapida

destruyó la tierra del amor

donde con un beso

se selló la promesa de retornar

Temacapulín

lo ahogo, el contubernio de; empresarios, políticos, jueces,..., sin honor

acción infame he inhumana que se recordará

el beso de promesa

se transformó en peregrino

buscando la justicia humana

los hijos ausentes

en el exilio

lloran, lloran, lloran,...,de pena y dolor

por Temacapulín, sus paisajes, las tumbas de sus ancestros,...,el beso de

promesa y por la tierra que es su origen.

Ronaldo


Víctor Hugo Medel Gómez

 

 Vivo en el pueblo ”N” y me llamo Ronaldo. No sé qué año sea este, pues, no se contar, no eh ido a ese lugar al que llaman escuela ya que solo es para niños que sus adres pueden pagarla. Me dijo mi abuelo, que en paz descanse, que antes, hace mucho-era para todos, antes de que se privatizará – decía, aunque, no entendía eso de “privatización”, no sé quién sería ese, el mismo que dice mi mama – nos robó lo que nos pertenecía por derecho- ¡sabe!

Ahora estoy en mi casa mi señora madre trabaja desde que amanece hasta que se mete el sol. ¿Mi padre?... ah  él nunca lo conocí, al parecer se fue hace mucho, poco antes de que naciera, disque a la “revolución”, que al final no sirvió de nada, me dijo mi abuelo –solo trajeron vanas esperanzas, esos fascistas los mataron a casi todos y los que  quedaron se rajaron -. Mi abuelo murió  tiempo atrás. 
A mi hermano se lo llevaron hace poco, que por escandaloso, pero mi mama le decía  no vayas con esos anarquistas, solo te traerán problemas- ¡y tómala!...que se lo llevaron-llegaron esos embrutecidos “perros” amaestrados a llevárselo por medio de garrote y colmillo- o algo así dijo mi mama a “chille y chille”. Yo no lo vi  pero si hubiera estado ahí, agarro a los canijos perros a palazos y pedradas, que al cabo  no me dan miedo.