Expresión Libre

miércoles, 8 de octubre de 2014

Alguna vez

José Ildefonso Ruiz Esparza

Una vez mirando mi copa y sorteando mi suerte pensé; ¿de qué demonios esta hecho mi existir? Y tomando un par de ropa vieja, una foto de años atrás y la oferta de una maestría pensé: ¿de qué estarán hechos los sueños y la verdad? Y yo solo contesté lo que a mi ego faltaba pero no quería.
Descubrí que la vida lleva un rumbo, un por qué, y un enano.
Un rumbo al cual solamente yo quisiera poder alcanzar, porque sólo yo conozco mis limitaciones.
Un por qué para seguir manteniendo esa fuente de sabiduría y razón que iluminan las tinieblas de un corazón confuso por la situación.
Y un enano que era yo, tan pequeño como mis anhelos y tan gigante como una fantasía, tan feliz como el casado pero tan libre como el soltero, tan cerca de realizarse como tan lejos del cielo, un enano al cual le falta la estatura del ignorante, la debilidad del desafortunado y la desgracia del imbécil.
Soy un enano, un amante de la nada, un estúpido sin ganas de fracasar, pero si con algo…………… con un alguna vez, que será un algún día, que fue un ya paso, y reafirmo con un será.
 


Spoky lechón

Víctor Hugo Medel Gómez


Hoy hace un lindo día. El cerdo spoky lechón regresa feliz de su jornada pues le pagaron la quincena. Spoky trabaja desde hace tiempo en el matadero de su localidad. No se queja de su trabajo el cual es muy arduo, él tiene que despellejar a los humanos, cree que es divertido. Esta semana fue muy dura ya que habían llegado varios camiones cargados de humanos bien engordados.

En el camino de vuelta a casa spoky decide llegar a comprar carne de humano, compró unos cachetes y un muslito, junto con un queso marca "el humanito que ríe" para su pequeño hijo. No puede evitar que se le haga agua la boca al imaginar las delicias culinarias que le prepararía la señora lechón; cachetes asados, muslos a la parrilla o tal vez bañado en salsa, el cerdito ya podía olerlos, su estómago rugía por un bocado.

Spoky proseguía su camino con impaciencia, le urgía llegar a comer, sin embargo, cuando pasaba por el parque escuchó lo que parecía ser una discusión, la curiosidad le ganó a su hambre y se detuvo a observar. Eran su vecinos los que que reñían, los dos paseaban a sus humanos, spoky odia a las mascotas humanas pues dice que siempre defecan por doquier.

-obviamente mi humano es mejor que el tuyo-.

Alegaba Martha la Golden a Pedro el husky

-mira nomas el color del tu humano, se ve a leguas que es una raza inferior.

-No Martha debes aprender que entre los humanos no hay discriminación, para ellos no existen diferentes raza, solo saben que pertenecen a una misma especie, nosotros no tenemos por qué catalogarlos por cual es mejor y cual no, simplemente debemos quererlos y respetarlos.

-"Patrañas"- pensó Spoky y volvió a su camino.

Una vez en casa entregó la carne a su esposa, tomó una lata de cerveza y se fue a sentar al sofá para ver la tele, a él y a su pequeño hijo les encanta ver las corridas de humanos, les gusta ver como corre el estúpido tras el capote rojo ¡Ole! gritaban iracundos. Que habilidad la del toro que clava las espadas en la espalda del moribundo humano. Que risa les daba a Spoky y a su chiquillo.
¡Aaaaaaaaaah auxilio!-gritaba la señora lechón desesperada, al parecer era un pequeño humano, un niño que desde hace tiempo hurga en la basura de la familia lechón. Spoky no vaciló ni un momento tomó el palo de la escoba, corrió y de un golpe en la cabeza mató al humano invasor, salpicó tanta sangre que incluso alcanzó a chorrear al pequeño Spoky que veía emocionado desde la puerta la heroica acción de su padre.

Busco

Cecilia Ibarra



Busco en tus ojos

Las primaveras que un día vi

Busco en tu sonrisa, la luz que me ilumino

Te busco entre la multitud, aunque yo lo anhele

Con toda el alma, no te encontrare…

Te escribo, te escribo…

Sacio mi sed con tu recuerdo 

Y me mantengo viva porque te escribo,

Y el viento me reclama en susurro de tu vos

Pero cobarde soy

Al huir de nuevo y no enfrentar este sentimiento…

Naufrago de sed soy

Caminando a la orilla del mar…

¡Tentadora el agua, igual que tus cálidos ojos

Agua que tomo, mortal que soy ¡ 

Juguemos

Juan Amador Gaya



 

Estar despierto es un juego,

casi juego a despertarme.

Intentemos  extraviar la vergüenza
vayamos sobre machuelos angostos,

ramilletes, signo de bebernos a besos.

Por la tarde en esa zona de ancho camellón

de incontables lugarcitos de gente no común

donde llueve e inundan las nuevas banquetas

improvisemos ahí,
 sólo vos y yo en público escenario.

Juguemos a la inmadurez

dejaré las flores,
 subamos aquella vieja azotea

las nubes suelen  bajar, 

se visten de frío para cobijarnos en piel.

Gritemos con equivoco talento,

inmaculada gratitud gocemos,
 fluyan nuestras  descompuestas carcajadas así,

sí, al sonoro  desafino previo al asomo la de luna.
¿Escondidillas? 

¡Va!

Juguemos  en las grutas de nuestros recuerdos
árbol de verano con fruto verde

 arropado con sombra intangible

 fulgor enterrado en dichas grutas

vivencias escondidillas tras la frente

nos juega, toquetea sin tregua alguna.

Jugando cartas como el mal de amores

perder por la reina de corazones.

Juguemos nuestra nueva partida,

tú toca, después yo. 

Barajeala una y otra vez.

La vida me quitó las espadas,

sólo me queda tu flor.

Al  final del día

seguimos en la jugada.

En la habitación de los sueños…

 

Carlos Islas



 
En la habitación de los sueños,

en el tiempo de todos,

en el otro y en mí,

con el método que guste.

Con la educación de tutores,

con la religión de cajón,

el choque de dos culturas

mezclada con otras dos o… tres,

cadena mordiendo el siguiente eslabón,

tradiciones de la gente,

gente aprendiendo tradiciones,

lo externo invade lo interno,

lo interno irrumpe lo externo

y se repite la ecuación.